Alemania puede presumir de tener el primer edificio verde, tiene 15 pisos y se calienta por la acción de microalgas. Posee una fachada biorreactiva, con paneles de vidrio repletos con microalgas. Cada uno de los paneles puede moverse y posicionarse de cara al sol, para permitir que las microalgas se desarrollen y aporten a la estructura combustible, calor y aislamiento del ruido exterior.